viernes, 8 de junio de 2018

CRITERIOS DE INTERVENCIÓN


Los criterios de intervención están definidos en el Pliego de Prescripciones Técnicas que rigen esta licitación, en concreto:


Ø  Se atenderá de manera prioritaria la conservación del objeto, definiendo claramente los tratamientos encaminados a su conservación y los tratamientos de restauración.

Ø  Los tratamientos deberán de ser estables, reversibles y que no alteren su aspecto original

Ø  Se justificarán cada una de las intervenciones en función del estado de conservación, devenir histórico, características del objeto, uso, ubicación, etc. Y en especial, los tratamientos de reintegración.

Ø  Deberá estar perfectamente comprobada la idoneidad y evolución futura de los materiales y técnicas a aplicar en los procesos de restauración.

Ø  Las actuaciones sobre soportes atenderán el criterio de mínima intervención necesaria que garantice la estabilidad de  los distintos estratos que componen el objeto. Se procurará no actuar sobre los deterioros que no interfieran en la correcta observación del objeto y  no influyan en su estabilidad

Ø  La eliminación de partes de materiales alteradas de los objetos a tratar (limpiezas) deberá quedar perfectamente documentada y justificada, procurando actuar de forma limitada, buscando la unidad de actuación y la menor intervención para devolver la correcta contemplación del objeto

Ø  los tratamientos sobre añadidos se deberán basar en un estudio exhaustivo de las características de los mismos y su influencia en la lectura estética del conjunto dentro de la evolución histórica del objeto a tratar. En todo caso, cualquier eliminación de añadidos que se realice deberá quedar perfectamente documentada y justificada.

Ø  El tratamiento de los objetos que se caractericen por la suma de estilos artísticos distintos, potenciándose en su unión, deberá mantener la lectura que aporta su evolución histórica como parte creadora de su estética actual. Cuando un añadido de estilo no potencie la unidad del conjunto se podrá segregar con la necesaria justificación

Ø  Las reintegraciones de soporte se justificarán en función de la búsqueda de estabilidad de la obra, debiendo quedar identificadas y  documentadas. Los materiales que se utilicen se seleccionarán en función de los materiales originales, procurando una perfecta comunión y  sin que puedan afectar a la evolución futura de los materiales originales

Ø  Las reintegraciones iconográficas de faltas de volumen identificable se evitarán salvo los casos de mutilaciones que afecten al uso de la pieza, su estabilidad o su lectura. En todo caso, cualquier reintegración que se realice deberá quedar perfectamente documentada y justificada y ser perfectamente identificable.

Ø  las reintegraciones de faltas de volúmenes estructurales identificables se admitirán en los casos de faltas que afecten a la estabilidad del conjunto, o su lectura En todo caso, cualquier reintegración que se realice deberá quedar perfectamente documentada y justificada y ser perfectamente identificable.

Ø  Las faltas iconográficas de volumen no identificables no se reintegrarán salvo los casos de mutilaciones que afecten a su estabilidad, su lectura y  el uso de la pieza. En todo caso, cualquier reintegración que se realice deberá quedar perfectamente documentada y justificada, ser perfectamente identificable y sin recreaciones ilusionistas. Se pretenderá la menor intervención necesaria que solucione las problemáticas mencionadas.

Ø  Las reintegraciones de policromía deberán quedar perfectamente documentadas y justificadas y ser perfectamente identificables. Los materiales de ejecución serán reversibles y las técnicas de identificación se adaptarán a las características plásticas del objeto y las zonas circundantes de la laguna.

Ø  Las reintegraciones de policromía en los casos de faltas con pérdidas iconográficas desconocidas no pretenderán recreaciones ilusionistas ocultas, sino la recuperación de la correcta lectura del conjunto, devolviendo la unidad de contemplación perdida por las interferencias que provocan las lagunas. Deberán quedar perfectamente documentadas y justificadas y ser perfectamente identificables. Los materiales de ejecución serán reversibles y las técnicas de identificación se adaptarán a las características plásticas del objeto y las zonas circundantes de la laguna.







ICONOGRAFÍA DEL RETABLO


Como hemos mencionado con anterioridad, la imagen titular que da nombre a la parroquia es San Cristóbal. Ocupa la hornacina de la calle central del primer cuerpo, sobre el sagrario. Aparece representado en la escena más popular de su historiografía, con el Niño Jesús a sus espaldas en el momento de atravesar el rio. Esta escena aparece narrada en “La Leyenda Dorada”, que lo describe como un cananeo de enorme estatura que buscaba servir únicamente a la persona más poderosa del mundo. Una noche llevaba a hombros a un niño pequeño, y a cada paso que daba el niño se volvía más pesado. El niño le reveló que era Cristo y que lo que había hecho equivalía a llevar todo el peso del mundo sobre los hombros. San Cristóbal fue excluido del calendario de la Iglesia católica en 1969 por su dudosa historicidad.

A derecha e izquierda de San Cristóbal, se representan a San Pablo y San Pedro. Los apóstoles aparecen formando pareja tal y como viene siendo habitual en las representaciones artísticas. San Pablo aparece con los símbolos que habitualmente le acompañan. La espada con la que fue decapitado (una reposición de la original, en este caso) y un libro que lo identifica con la autoría de las epístolas. San Pedro, de igual forma porta las llaves (también obedecen a una reposición), las llaves del cielo y del infierno, de oro y plata respectivamente, y un libro en alusión a los evangelios.

Coronando el ático a modo de portada central y ejecutado en altorrelieve se representa la escena de La presentación de la Virgen en el templo. Obedece esta escena a una narración de la Leyenda Dorada en la que se cuenta que una vez que la Virgen hubo cumplido tres años sus padres la llevaron al templo con ofrendas, y subió los quince pasos  (en correspondencia con los salmos) como si tuviese una edad madura. Justamente se representa este momento, en presencia de San Joaquín y Santa Ana, dirigiéndose hacia el sacerdote Zacarías.




LA CAPILLA MAYOR Y EL RETABLO


El retablo mayor es barroco, de principios del siglo XVIII (de 1711 si tenemos  en cuenta la inscripción de la nave de la iglesia). Consta de predela, cuerpo tetrástilo central y un ático en forma de semicírculo que se adapta al marco de la capilla mayor. El cuerpo central está articulado por cuatro grandes columnas salomónicas que arrancan de ménsulas aveneradas las laterales, y de cabezas de querubines las centrales. Otras dos columnas más pequeñas, pero de la misma tipología que las anteriores, flanquean el nicho central. Cuatro más forman un templete rematado por una corona calada sobre el sagrario.











El cuerpo central se cierra en los laterales con un guardapolvo de rocalla. En el ático, los apoyos situados a los lados del relieve central son estípites, al igual que los que enmarcan las esculturas de las calles laterales. El tabernáculo es el original y todo el retablo se decora con motivos vegetales carnosos.



El cuerpo central se divide en tres calles, la central, ligeramente adelantada sobre las laterales. Cada una de las calles presenta una hornacina cobijada por arcos de medio punto, el central con casetones incluidos. Todas ellas muestran esculturas en bulto redondo. San Pedro en la calle del Evangelio y San Pablo en la parte de la Epístola. El patrón, San Cristóbal, preside la hornacina central.



Las esculturas de los tres santos siguen la tradición barroca castellana y no están exentas de originalidad y de calidad.



En el ático, rematado por un sol que rompe el frontón, el relieve central nos muestra el tema de la Presentación de la Virgen en el templo. A los lados, dos ángeles depie en bulto redondo coronan los netos de las columnas laterales.

El estilo general del retablo y de las propias piezas escultóricas nos recuerdan los talleres vallisoletanos de principios del XVIII.



En 1800-1801, Francisco y Manuel Mayorga hicieron una reparación en las columnas del tabernáculo. Como puede verse, la problemática en este espacio ha sido objeto de reparaciones desde antiguo.



El retablo mayor de la iglesia parroquial de Marzales, dedicado a San Cristóbal, es el prototípico del primer tercio del siglo XVIII en Castilla. Son retablos con resabios del barroco pleno (columnas salomónicas, los ángeles del ático) pero en los que la mazonería se hace protagonista. Nada queda sin decorar y sin dorar, incluidos los elementos de los fondos. Los motivos vegetales barrocos invaden todo en altorrelieve, creando juegos de luces y sombras tridimensionales. La escultura, y por ende la iconografía, protagonistas antaño, han quedado relegadas. Ya han desaparecido los grandes ciclos de santos y las escenas-relatos. A excepción de los dos ángeles, con un papel secundario, tan sólo tres esculturas, el titular (San Cristóbal), San Pedro y San Pablo, más el relieve del ático con una iconografía ya casi olvidada. Poquísimas tallas en bulto redondo, todavía con ecos fernandinos y protagonismo sin paliativos de lo puramente decorativo.